El árbol organizacional
Cómo Censuma representa tu organización, y por qué la forma que le des decide qué vas a poder comparar después.
Censuma no asume que tu organización tenga niveles fijos. No hay un campo «sucursal» ni uno «departamento»: hay un árbol de nodos que armás vos, con la profundidad y los nombres que tenga tu empresa de verdad.
Una cadena de tiendas puede llegar a País → Región → Tienda → Departamento.
Una consultora de cuarenta personas puede tener dos niveles y terminar ahí. Las dos
son estructuras válidas y el producto trata a las dos igual.
Una sola raíz, y la cuenta no es parte del árbol
Cada organización tiene exactamente un nodo raíz, y lo creás vos con el nombre y el tipo que quieras. No es automático y no es la cuenta: la organización es a quién le facturamos, y no aparece en la estructura.
La distinción parece un detalle y no lo es. La cuenta es una frontera de datos — nada de una organización es visible desde otra. El árbol es una herramienta de análisis: lo cambiás cuando cambia la empresa, o cuando querés mirar los resultados de otra manera.
El nodo es la unidad de todo lo demás
Casi todo en el producto cuelga de un nodo:
- Los empleados. Cada persona de la nómina vive en un nodo.
- Las boletas. El cuestionario se asigna a un nodo y lo heredan sus descendientes, así que no hace falta asignarlo tienda por tienda.
- El alcance de un estudio. Un estudio mide un nodo y todo lo que cuelga de él.
- Los permisos. A un gerente se le asigna una rama y ve esa rama: ni el resto del árbol ni los resultados de al lado.
- Los resultados. Todo índice se publica por nodo. Es lo que deja decir «la Región Norte está ocho puntos abajo del promedio».
La forma del árbol decide qué vas a poder comparar
Esta es la parte que conviene pensar antes y no después.
Los resultados se publican por nodo. Un corte que no existe en el árbol no existe en los resultados: si todos los cajeros de una tienda cuelgan del mismo nodo que los repositores, no hay forma de mirarlos por separado, por más que la pregunta sea interesante. Y al revés — un árbol partido en veinte nodos de seis personas cada uno produce veinte resultados que casi ninguno se va a poder publicar, porque no llegan al umbral de confidencialidad.
Es un equilibrio entre granularidad y publicabilidad, y tiene un piso duro. Cada nodo cuyos resultados quieras leer tiene que juntar suficientes respuestas para superar el umbral de tu organización. Antes de subdividir una rama, mirá cuánta gente le queda a cada lado — ver Anonimato y N mínimo.
Los ejes demográficos —sexo, rango de edad, rango de antigüedad— son la otra mitad del análisis y no viven en el árbol: se cruzan con él. O sea que no hace falta un nodo «mujeres de menos de 30»; eso es un segmento, y se arma al leer los resultados.
Reorganizar sin perder el histórico
Las empresas se reorganizan, y el producto lo contempla: los nodos se renombran, se reordenan y se mueven. Antes de eliminar uno, el producto te dice qué se lleva puesto — cuántos empleados, cuántas asignaciones y cuántos estudios tocan esa rama.
Lo que no se puede es mover el piso a un estudio que está midiendo. Un estudio en proceso tiene su alcance y su instrumento fijados desde que se lanzó, y esa inmovilidad es lo que hace que sus resultados signifiquen algo — la misma razón por la que tampoco se edita una pregunta a mitad de camino.